¿Todos pueden ser emprendedores? ¿Ser emprendedor se nace o se
hace? ¿Qué características tiene una persona con espíritu emprendedor? ¿Quien
es emprendedor y quien no lo es?
Existen innumerables definiciones al respecto y cada cual tiene
opiniones ligeramente distintas. Pero nosotros, sin ser expertos, nos atrevemos
a dejar nuestra opinión:
En toda comunidad o población existe un determinado porcentaje de
personas, hombres o mujeres, que manifiestan una marcada tendencia y necesidad
de crear sus propios negocios, crear fuentes de trabajo, crear productos o
servicios nuevos o mejorar los existentes, asegurar su independencia económica
en lugar de buscar empleos como suele hacerlo el común de las personas.
De este porcentaje de la población, una parte lleva en su interior
ese fuego ya de nacimiento, a esas personas no habrá forma de hacerles entender
que busquen un empleo o trabajen en relación de dependencia.
Lucharán incansablemente hasta alcanzar sus propósitos, sus
sueños, no existen libros que los puedan ayudar o motivar,
viven motivados por si solos, si se caen 100 veces, 100 veces se vuelven a
levantar y aprenden de cada caída, de cada fracaso.
Es mas para ellos el fracaso no existe, como tampoco lo imposible.
Son los emprendedores y motivadores por naturaleza, de nacimiento podríamos
decir. Los hayan educado de una forma u otra habrían terminado con el mismo
espíritu y fuego interior. Es como el que nació con una voz perfecta, o con la
agilidad innata para ser un crack de fútbol o un gran pianista.
Otro porcentaje “aprendió” a ser emprendedor, recibió desde
pequeño el estímulo ya sea de sus padres o de un gran maestro o profesor, de
otro emprendedor que lo marcó especialmente. Los motivadores y emprendedores a
los que hacíamos referencias en el párrafo anterior impactan y motivan a muchas
personas con su testimonio de vida.
Del resto de la población que no manifiesta esta tendencia o
necesidad generalmente se dice que “no es emprendedora” sin embargo nosotros
pensamos que todo ser humano lleva en su interior el fuego y la necesidad de
libertad e independencia, más allá de que no sepa como alcanzarla, como
comenzar o hacia donde caminar.
Más allá de que no tenga los rasgos de la personalidad necesarios
para ser emprendedor, toda persona puede llegar a serlo si se lo propone, o si
recibe la ayuda necesaria para lograr despertar la fuerza interior posiblemente
dormida.
Muchas de esas personas simplemente no han recibido el estímulo en
el momento adecuado, y a medida que pasa el tiempo se hace cada vez más difícil
hacerlas comprender que pueden ser los artífices de su propio destino si se lo
proponen.








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